¡Que corra el petróleo!
Comentario diario de mercados
Arrancamos la semana con la noticia que lo cambia todo, o al menos eso espera el mercado. EEUU e Irán han alcanzado un acuerdo marco para poner fin al conflicto y reabrir el Estrecho de Ormuz. La firma formal está prevista para el viernes en Suiza, momento en el que Ormuz comenzará a operar con normalidad en un plazo de 30 días. Durante los siguientes 60 días se negociarán los detalles más complejos: el programa nuclear iraní y el desbloqueo de los activos iraníes congelados en el exterior. Reino Unido, Francia, Alemania e Italia ya han comunicado a Teherán su disposición a levantar determinadas sanciones si Irán acepta limitar de forma verificable su programa nuclear.
La reacción de los mercados fue inmediata y contundente. El Brent se desplomó más de un 4,5% hasta los 83 dólares por barril, los futuros de deuda pública en Europa y EEUU se dispararon anticipando caídas de rentabilidades, el Nikkei llegó a subir casi un 5% y Corea del Sur otro 5%. En Asia, el índice regional ganó casi un 3% y en Wall Street los principales índices cerraron con ganancias moderadas. Llevamos meses repitiendo que el principal riesgo macroeconómico era el impacto inflacionista del petróleo caro, así que cualquier noticia que reduzca esa presión beneficia simultáneamente a los bonos y a las bolsas. Eso es exactamente lo que estamos viendo.
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Dicho esto, conviene no perder la cabeza. El acuerdo es un marco, no un tratado definitivo. No se ha publicado ningún texto oficial, los puntos más delicados siguen abiertos y el Estrecho de Ormuz podría quedar regulado por Omán con algún tipo de peaje para determinados tránsitos. Las próximas semanas pueden traer episodios de volatilidad si las negociaciones se complican o surgen desacuerdos entre las partes. El mercado está descontando el mejor escenario posible, y eso siempre tiene sus riesgos.
El viernes fue el día de SpaceX en el Nasdaq y el debut no defraudó: la acción subió un 19,2% hasta los 160,95 dólares, alcanzando una capitalización de 2,1 billones de dólares y colocándose entre las mayores empresas cotizadas de EEUU. Un debut espectacular para la mayor OPV de la historia. Sin embargo, como suele ocurrir cuando una nueva gran empresa aterriza en bolsa, los valores del sector que habían subido en la antesala pagaron el precio: Rocket Lab cayó un 10,8%, Intuitive Machines un 13,1% y Planet Labs un 8,8%. Es el efecto clásico de rotación dentro de un sector: el dinero entra en el recién llegado y sale de los que habían actuado como sustitutos.
El evento de la semana es la reunión de la Reserva Federal del miércoles, la primera bajo el mandato de Kevin Warsh. No se esperan cambios en los tipos de interés, pero el mercado estará pendiente de cada palabra. Los datos recientes pintan una economía americana notablemente resistente: mercado laboral sólido, inflación subyacente que se comporta mejor de lo que sugieren los titulares, y la confianza del consumidor de la Universidad de Michigan que rebotó desde mínimos históricos hasta 48,9 en junio, mejor de lo esperado, gracias al alivio en los precios de la gasolina. Las expectativas de inflación a un año moderaron hasta el 4,6% y las de cinco años bajaron de forma más significativa hasta el 3,4%, aunque ambas siguen lejos del objetivo de la Fed.
Con el acuerdo iraní sobre la mesa, Warsh tiene algo más de margen para adoptar un tono no demasiado agresivo, aunque el mercado ya descuenta una probabilidad del 55% de al menos una subida de tipos antes de fin de año. Lo que nadie espera son bajadas: esas han quedado aplazadas definitivamente a 2027.
Esta noche el Banco de Japón se reúne y se espera que suba tipos 25 puntos básicos hasta el 1%, siguiendo el camino que marcó el BCE la semana pasada. La caída del petróleo que trae el acuerdo con Irán es especialmente buena noticia para Japón, una economía que importa prácticamente toda la energía que consume. La reunión se celebrará sin el gobernador Ueda, que sigue hospitalizado.
El Banco de Inglaterra, por su parte, se espera que mantenga los tipos sin cambios el jueves. El gobernador Bailey considera que ya ha habido un endurecimiento de facto de las condiciones monetarias al revertir las expectativas de bajadas que había antes de la crisis energética. Prefiere esperar a ver si la inflación energética genera efectos permanentes antes de mover ficha.
Hoy comienza la cumbre del G7 en Evian-les-Bains, Francia, con tres días por delante. El acuerdo con Irán será el primer tema de celebración, pero la agenda es densa: la guerra en Ucrania —Trump se reunirá con Zelensky en un momento de avance ruso—, los desequilibrios comerciales globales y el aprovisionamiento de minerales críticos fuera de China. En este último punto, Trump llega con una propuesta de fijar precios regulados para los minerales estratégicos, una idea que genera mucho escepticismo entre los socios y la industria minera. La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, propondrá la creación de reservas estratégicas conjuntas de tierras raras, un asunto que preocupa cada vez más a todas las economías avanzadas por su dependencia de China.
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En EEUU, mientras tanto, la Administración ha decidido restringir el acceso extranjero a los modelos más avanzados de Anthropic, en la línea de tratar determinadas tecnologías de inteligencia artificial como activos de seguridad nacional. Una señal más de que la IA está dejando de ser solo un asunto tecnológico para convertirse en una cuestión geopolítica.
Esta mañana se publican la producción industrial y la balanza comercial de la Zona Euro de abril, con una caída esperada del 2,1% en producción. Por la tarde, producción industrial americana de mayo y el índice de confianza de las constructoras NAHB de junio, esperado en 37, un nivel bajo que refleja el impacto de los tipos altos en el mercado inmobiliario.
En resumen, la semana arranca con el mejor catalizador posible —el acuerdo con Irán— pero el trabajo de verdad empieza ahora: confirmar que el acuerdo se firma el viernes, que Ormuz se reabre de verdad y que las negociaciones nucleares de los próximos 60 días no descarrilan. Mientras tanto, la Fed del miércoles será el termómetro más preciso de hasta dónde ha llegado el daño inflacionista en la economía americana.
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