¿Cuál será el próximo Ormuz?
Comentario diario de mercados
Ayer Trump confirmó lo que el mercado venía descontando: EEUU e Irán han firmado un acuerdo preliminar para poner fin a tres meses y medio de guerra. Algunos detalles han ido aclarándose: el vicepresidente Vance confirmó que los inspectores internacionales podrán volver al programa nuclear iraní, y un alto funcionario americano aseguró que el Estrecho de Ormuz quedará completamente reabierto antes del viernes, sin peajes durante al menos 60 días y con un tráfico estimado de entre 40 y 50 buques diarios en una o dos semanas. Bloomberg apunta además a que el memorando incluiría un fondo de reconstrucción de hasta 300.000 millones de dólares. Netanyahu, eso sí, ha insistido en que Irán no tendrá armas nucleares “con o sin acuerdo”, una frase que deja claro que Israel sigue marcando sus propias líneas rojas al margen de lo que se firme en Suiza.
Con todo esto, el Brent cotiza por debajo de los 83 dólares, pero hay un dato que conviene tener en cuenta: la Reserva Estratégica de Petróleo de EEUU ha caído a su nivel más bajo en 43 años. Esto significa que Washington tiene mucho menos margen para amortiguar un eventual shock de oferta futuro liberando crudo de sus reservas, lo que deja al mercado más expuesto si algo se complica en las próximas semanas.
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A pesar del optimismo, el mercado de deuda sigue siendo prudente. El Bund alemán a diez años se mantiene estable por debajo del 3%, pero la caída de las rentabilidades ha sido mucho más moderada que la del petróleo. Eso refleja que los inversores siguen incorporando parte de la prima de riesgo geopolítica, conscientes de que faltan negociar los aspectos más delicados, sobre todo el programa nuclear iraní. La volatilidad de la deuda europea y el diferencial entre Italia y Alemania han bajado desde los máximos del conflicto, pero todavía no han vuelto a los niveles previos a la guerra. Nuestra visión sigue siendo la misma que venimos defendiendo: una vez se disipe del todo el shock geopolítico, las elevadas necesidades de emisión de deuda pública deberían empujar hacia un mayor empinamiento de las curvas soberanas en los próximos meses.
Esta madrugada el Banco de Japón cumplió con lo esperado y subió tipos 25 puntos básicos hasta el 1%, el nivel más alto en 31 años, en una decisión aprobada por 7 votos contra 1 y sin la participación del gobernador, que sigue hospitalizado. La institución explicó que los riesgos de un deterioro agudo de la economía por el conflicto en Oriente Próximo han disminuido gracias a las medidas del gobierno para mitigar el coste de la energía en los hogares. Aun así, advirtieron que las expectativas de inflación a medio y largo plazo siguen subiendo, lo que mantiene la puerta abierta a nuevas subidas. El BoJ también adelantó que seguirá reduciendo sus compras de deuda pública hasta los 2 billones de yenes mensuales a partir de abril de 2027, aunque se reserva el derecho de intervenir si las rentabilidades a largo plazo suben de forma desordenada.
Lagarde celebró ayer el acuerdo preliminar entre EEUU e Irán, calificándolo de buena señal si se confirma, pero advirtió que la reapertura de Ormuz no reduciría de inmediato las presiones inflacionistas. Nagel fue todavía más claro: dijo que no habrá un alivio inmediato aunque se abra Ormuz ya mismo, porque la normalización de la oferta de petróleo llevará meses. El gobernador esloveno Kazimir añadió que el BCE ya ha dado el primer paso para contener los precios, pero que probablemente hagan falta más ajustes. Hoy se publica el índice ZEW de confianza alemana, con el consenso esperando una mejora tras el fuerte deterioro post-estallido de la guerra, aunque hay que tener en cuenta que la encuesta se realizó antes de conocerse los últimos avances del acuerdo, así que probablemente no recoja todavía el efecto positivo.
Hoy comienza la cumbre del G7 en Francia, y los líderes europeos planean advertir a Trump de que si no se cierra un acuerdo sólido con Irán, se corre el riesgo de afianzar las ambiciones nucleares iraníes en lugar de frenarlas. También presionarán sobre la estrategia respecto a Ucrania. Trump, a su llegada, se mostró confiado en que el acuerdo traerá “muchos éxitos” y reiteró que Ormuz estará totalmente abierto el viernes. Zelensky, por su parte, ofreció reunirse con Putin esta semana en la cumbre o en EEUU para hablar del fin de la guerra, advirtiendo que si Rusia rechaza la propuesta habrá que intensificar la presión sobre Moscú. En paralelo, ha trascendido que EEUU ha retirado con efecto inmediato varios activos militares comprometidos con la OTAN, incluyendo un grupo de combate liderado por un portaaviones y una unidad de bombarderos de largo alcance, un movimiento que podría leerse como una señal adicional de que Washington ve menos riesgo de escalada tras el acercamiento con Teherán.
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Los datos chinos de mayo muestran una economía con dos velocidades muy distintas. La producción industrial aceleró hasta el 4,5% interanual, superando expectativas, pero las ventas minoristas cayeron un 0,6%, la primera caída en más de tres años. La inversión en activos fijos también decepcionó, con el desplome en inversión inmobiliaria acelerándose hasta el -16,2% en lo que va de año. Las autoridades chinas han reiterado que reforzarán las políticas de apoyo a la economía, calificando el entorno exterior de “complejo y volátil”.
La sesión de ayer en Wall Street fue de pura euforia: el Dow Jones marcó un nuevo máximo histórico de cierre. Los semiconductores volaron, liderados por Nvidia y Micron, esta última impulsada por revisiones al alza de su precio objetivo. Las aerolíneas y las navieras de cruceros, con United Airlines, Carnival y Norwegian a la cabeza, subieron con fuerza al descontar combustible más barato. SpaceX encadenó su segundo día consecutivo de subidas tras el histórico debut del viernes. Eso sí, no todo fueron buenas noticias: Fox se desplomó después de anunciar la compra de Roku por 22.000 millones de dólares, y ambas acciones cayeron con fuerza, señal de que el mercado no vio con buenos ojos la operación. Curiosamente, Nvidia también acudió ayer al mercado de deuda emitiendo 25.000 millones de dólares en bonos, su primera emisión desde 2021, con una demanda brutal de 85.000 millones frente a los 25.000 millones colocados.
La gran cita de la semana sigue siendo la reunión de la Fed del miércoles, la primera bajo el mandato de Kevin Warsh, donde el mercado prestará toda su atención a la comunicación más que a la decisión en sí, que se espera sin cambios.
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El dato de la Reserva Estratégica en mínimos de 43 años es, quizá, el más revelador del comentario: el Brent baja, pero el colchón para amortiguar el próximo shock es hoy mucho más fino que en episodios anteriores.
Observamos un patrón que se repite tras cada desescalada geopolítica: el petróleo descuenta la noticia casi de inmediato, mientras la curva soberana se mueve con mucha más cautela. Esa divergencia entre Brent y Bund que ustedes señalan suele ser la pista de que el mercado aún guarda prima de riesgo, aunque el titular diga "acuerdo".
Cuando en Vigía LATAM descomponemos sectores expuestos a energía, vemos lo mismo a nivel de compañía: navieras y aerolíneas reaccionan al combustible barato en horas, pero la sensibilidad real al crudo solo aparece cuando se mira el balance con calma. Gracias por el repaso, ordenado y sin ruido. 🔍